De cómo el instituto mató a las estrellas de la literatura

Libros, Opinión

Mi primera decepción con la literatura llegó en 3º de la ESO. En una colorida tabla que ocupaba prácticamente la mitad de una de las hojas del libro de “lengua” aparecían los autores que habría que estudiar durante aquel cuatrimestre. Estaban Calderón de la Barca y Lope de Vega. Pero por primera vez también estaban Shakespeare y Molière. Mi yo de quince años no podía estar más emocionada. Por fin iba a poder comprender en todo su esplendor las obras de dos autores que habían permanecido intocadas (por mi parte) en las estanterías de mi casa, ya que no consideraba tener suficientes conocimientos como para poder apreciarlas como verdaderamente se merecían.  Ahora alguien, aquella profesora, me guiaría a través de Macbeth, y Otelo, y Tartufo y El Avaro. Pero entonces, cinco minutos después de que mi mente viajara hasta el paraíso literario, mi profesora espetó las siguientes palabras:

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Si algunos hombres fueran mujer por un día

Opinión

Me gustaría que hubiera un día en el que a las doce de la noche, al más puro estilo de Midnight in Paris de Woody Allen, sonara en algún lugar una campana y por arte de magia algunos hombres se convirtieran en mujeres. Especialmente hombres como Toni Cantó, Alberto-Ruiz Gallardón o José Manuel Castelao.  Que sufrieran una especie de metamorfosis kafkiana, y sus cuerpos se vieran transformados.