De cómo el instituto mató a las estrellas de la literatura

Libros, Opinión

Mi primera decepción con la literatura llegó en 3º de la ESO. En una colorida tabla que ocupaba prácticamente la mitad de una de las hojas del libro de “lengua” aparecían los autores que habría que estudiar durante aquel cuatrimestre. Estaban Calderón de la Barca y Lope de Vega. Pero por primera vez también estaban Shakespeare y Molière. Mi yo de quince años no podía estar más emocionada. Por fin iba a poder comprender en todo su esplendor las obras de dos autores que habían permanecido intocadas (por mi parte) en las estanterías de mi casa, ya que no consideraba tener suficientes conocimientos como para poder apreciarlas como verdaderamente se merecían.  Ahora alguien, aquella profesora, me guiaría a través de Macbeth, y Otelo, y Tartufo y El Avaro. Pero entonces, cinco minutos después de que mi mente viajara hasta el paraíso literario, mi profesora espetó las siguientes palabras:

Por favor, no perdáis el tiempo con 50 sombras de Grey

Libros

greyHace un par de semanas el Instituto Andaluz de la Mujer vinculaba “50 sombras de Grey” con la violencia de género. La coordinadora del Instituto afirmaba que leer a Grey es el primer síntoma de maltrato a la mujer, lo que dicho así me parece una soberana tontería. A menos de que con “maltrato a la mujer”, lo que realmente quería expresar fuera “maltrato a la inteligencia de las mujeres y en general a la de cualquier ser humano.” En ese caso no podría estar más de acuerdo.