Recomendaciones seriéfilas: Fawlty Towers

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fawlty towers

Ni el Hotel de los Lios ni el Hostal Royal Manzanares, el establecimiento más loco de la ficción es sin duda el Hotel Fawlty. De haber existido en la época los comparadores se habría llevado 0 de 5 estrellas en todos los servicios. Sin embargo, a entretenimiento no lo gana nadie y quizás por eso en el año 2000 el Instituto de Cine Británico nombró Fawlty Towers como la mejor serie británica de todos los tiempos.

Creada y escrita por John Cleese –miembro de los Monty Python– y Connie Booth, su mujer por aquel entonces, y emitida entre 1975 y 1979 pese a contar solamente con dos temporadas de seis episodios, Fawlty Towers cuenta las disparatadas ocurrencias de Basil (Cleese) y su mujer (Prunella Scales) al frente de un hotel situado en Torquay. Junto a ellos estarán sus empleados, la solícita Polly (Booth) y el no tan solícito Manuel (Andrew Sachs), un inmigrante barcelonés cuyas dificultades con el inglés generaran numerosas situaciones absurdas y cuya muletilla –“¿Qué?” como respuesta a todo– se convirtió en una de las señas de identidad de la serie.

El mayor fuerte de Fawlty Towers es su habilidad para hilar la continua sucesión de escenas rocambolescas, provocadas por Basil, Manuel o los propios huéspedes, que van desde la tardanza en servir las comidas, en especial cuando Basil propone celebrar una cena groumet, hasta la aparición de una rata o la muerte de uno de los visitantes. Todo ello estructurado a través de un ritmo aparentemente caótico que en realidad se debe a la perfecta sincronización de golpes y caídas –generalmente recibidas por el pobre Manuel– y de las mordaces frases del despótico Basil.

El hecho de que John Cleese se basara en el dueño de un hotel real que visitó en uno de los rodajes con los Monty Python es una muestra más de que en ocasiones la realidad supera a la ficción. Al igual que su homólogo ficticio, Donald Sinclair, opinaba que su hotel funcionaría mucho mejor si no fuera constantemente molestado por los huéspedes. En el programa “Parkinson”, Cleese contaba como el dueño no tuvo reparos en echarle la bronca a Terry Gilliam por sus modales americanos en la mesa –cambiar el tenedor de mano a la hora de comer- espetándole que “los británicos no comían así” o en contestar con un hastiado “¿Y ahora qué?” cuando alguno de los huéspedes se le acercaba para hacerle una pregunta.

La excéntrica, ruda y esnob personalidad de Basil fue una de las razones por la que la serie se convirtió en un éxito y muchas de sus frases y acciones pasaron a ser parte de la cultura popular. Por ejemplo, en la versión británica de The Office, el personaje de Ricky Gervais recuerda el momento en el que Basil imita a Hitler ante un grupo de alemanes, quizás la escena más famosa de la serie.

En definitiva, Fawlty Towers es una mezcla de humor sarcástico, escenas disparatadas y personajes absurdos que la convierte una de las comedias británicas indispensables que todo el mundo debería ver alguna vez en su vida.

basil car

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